SOBRE MÍ

MI TRANSFORMACIÓN PERSONAL SUMADA A

Más de 2 décadas de formación

Todo lo que a mí me tomó años comprender, integrar y transformar, hoy lo pongo a tu alcance a través de herramientas, experiencia, aprendizajes constantes y ciencia de vanguardia… con un profundo compromiso de ayudarte a descubrir que, mientras vas entendiendo tu historia, también se abren nuevas posibilidades: desarrollas intereses, capacidades y formas de responder que antes no estaban disponibles para ti… y en ese camino, además de mejorar tu calidad de vida, te vas conectando cada vez más con tu propósito.

A lo largo de más de 20 años de estudio continuo y práctica en bienestar humano, sumados a más de 23 años de experiencia en el mundo corporativo —en roles de liderazgo, administración, ventas y presentaciones ejecutivas—, he integrado ambos mundos para acompañar de una forma más completa, donde la rutina y el cambio pueden convivir dentro del movimiento natural de la vida.

Porque al final… no se trata de cambiar quién eres, sino de quitar las capas que, consciente o  inconscientemente, te han alejado de lo que realmente quieres… y de quién realmente eres.

 

Desarrollo de flexibilidad mental para gestionar el estrés y las emociones con mayor claridad
Acompañamiento para dejar de quedarte atrapado en patrones de pensamiento y respuesta
Herramientas prácticas para vivir con mayor estabilidad, y enfoque

Mis Inspiraciones y Aprendizajes

23 años de experiencia corporativa y más de 20 años de desarrollo personal me inspiraron a convertirme en mentora y terapeuta en bienestar humano, aprendiendo de mentores locales y líderes globales
Este es un vistazo de mi travesía, reflejando las enseñanzas que han marcado mi vida.
Mi misión es compartir la fusión de estos conocimientos contigo, y continuar explorando juntos
para cultivar un bienestar cada vez mayor.
LA IMPORTANCIA DE AMPLIaR TU CAJA DE HERRAMIENTAS DE BIENESTAR

El poder de fusionar varias técnicas

A lo largo de más de 20 años de aprendizaje y práctica, he explorado distintos enfoques relacionados con el bienestar humano, desde herramientas basadas en ciencia hasta otras más introspectivas y de desarrollo personal.

 

Con el tiempo, comprendí algo fundamental: ninguna técnica por sí sola es suficiente. Cada persona es única, y por eso mi enfoque no se basa en aplicar un método específico, sino en integrar de forma consciente aquellas herramientas que realmente pueden ayudarte en tu proceso.

 

Más que enseñarte técnicas, mi propósito es ayudarte a desarrollar la capacidad de entenderte, regularte y responder mejor ante lo que vives. Porque no se trata de hacer muchas cosas… sino de saber cuáles necesitas tú, en el momento adecuado.

 

Este enfoque me permite acompañarte de una manera más flexible, cercana y personalizada, alineada a lo que realmente necesitas para avanzar con mayor claridad y equilibrio.

¿nos tomamos un cafecito virtual?

Un viaje por mi camino de transformación e inspiración

Nací en circunstancias que muchos podrían encontrar difíciles de imaginar. Desde muy temprana edad, mi historia estuvo atravesada por experiencias de abuso y trauma que me llevaron a cuestionarme profundamente: ¿por qué a mí?, ¿cómo fue posible?

 

Fueron etapas marcadas por confusión, inseguridad, culpa y una sensación constante de no entender lo que estaba viviendo, especialmente durante mi adolescencia y mi adultez temprana.

 

Con el tiempo, aprendí a mirar mi historia desde otro lugar. Hoy la reconozco no solo por lo que fue… sino por lo que me permitió descubrir: que incluso después de experiencias muy difíciles, dentro de nosotros sigue existiendo una esencia intacta, con la capacidad de transformarse, reconstruirse y volver a empezar.

 

A partir de ahí, he dedicado más de 20 años a mi desarrollo personal y a explorar diferentes formas de entenderme, regularme y evolucionar.

 

Y aunque el camino no ha sido sencillo, sí ha sido profundamente revelador e inspirador.

 

Hoy puedo decir que amo mi historia. Porque ha sido el puente hacia mi propósito: acompañar a otros a transitar su propio proceso con mayor amor, claridad, conciencia y herramientas.

 

Mi intención es ofrecerte un espacio donde puedas empezar a mirar tu historia desde otro lugar.

 

Un lugar donde no tengas que hacerlo solo/a, y donde poco a poco puedas reconectar contigo, entenderte y transformar tu experiencia de vida.

 

Mi enfoque va más allá de aplicar técnicas o seguir un método rígido.

 

Me interesa entender tu historia, cómo estás viviendo lo que te pasa y cómo tu poderoso cerebro está procesando todo eso.

 

Porque para mí, cada persona es única. No eres un rol, un título o una etiqueta… eres un ser humano con emociones, historia, aspiraciones y desafíos propios. Y desde ahí es donde comienza todo.


Desde nuestro primer encuentro, ya sea en sesiones individuales o grupales, mi intención es acompañarte a desarrollar mayor claridad, regulación y flexibilidad mental, utilizando herramientas que puedas integrar de forma real en tu día a día.

Mi misión es ayudarte a transformar la forma en la que vives lo que te pasa.

 

No solo abordando lo visible, sino desarrollando tu capacidad interna para entenderte, adaptarte y responder de una manera más consciente ante la vida. Para que no dependas de un proceso, sino que poco a poco te conviertas en tu propio punto de equilibrio.

 

Si en ese camino puedo ayudarte a aliviar tu carga, a reconocer tu valor y a acortar tu proceso hacia una vida más plena… será un privilegio acompañarte.

Ayudar a los demás es una de mis mayores pasiones, y lo hago con dedicación y compromiso. Me encanta trabajar y hacerlo con propósito. Cada material que preparo, ya sea gratuito o no, lo realizo con el mismo esmero y cariño, asegurándome de que sea información fresca y valiosa para quien lo recibe.

 

Viajar es otra de mis grandes pasiones. Durante más de 14 años, he explorado rincones emblemáticos y saboreado las delicias del mundo. Me maravilla una hermosa puesta de sol, un arcoíris, ver llover, el aroma de la tierra mojada, el suave sonido de la leña ardiendo y un cielo estrellado. También adoro capturar esos momentos en fotografías que toquen el alma de quienes las ven.

 

Valoro profundamente el tiempo con mi familia y amigos, así como los momentos que paso en mi propia compañía. Lo que para algunos podría parecer soledad, para mí es un preciado momento de reflexión, gozo y autoconocimiento.

El trauma y el dolor de mi infancia impactaron más que mis emociones, llevándome a la complacencia como un mecanismo de defensa. Sin embargo, ese mismo dolor se transformó en una brújula que me guió hacia mi propósito y despertar espiritual, mostrándome que la oscuridad es un reto que nos impulsa hacia la luz.


Conozco el miedo y la frustración que paralizan, porque alguna vez fueron constantes en mi vida. Pero estas experiencias me enseñaron que la resiliencia, el autoconocimiento y el despertar espiritual pueden surgir de las adversidades. Fueron precisamente estas pruebas las que me impulsaron y siguen motivándome a explorar y adoptar técnicas de sanación.


Aunque me acerco a 22 años en este viaje, sé que es un camino sin fin. Continúo buscando crecer y evolucionar, entendiendo que esta búsqueda es esencial para nuestra transformación, si así lo elegimos.

Es un mundo libre de violencia, apatía e insensibilidad. Sé que no tengo el poder para cambiar el mundo entero de un momento a otro, pero estoy convencida de que, al evolucionar personalmente, puedo influir positivamente en mi entorno.

 

Mi objetivo es ser una fuente de cambio e inspiración, con la esperanza de que cada persona que se cruce en mi camino, transformada por mi propio crecimiento, pueda a su vez inspirar a otros. Así, juntos, podemos crear una cadena de amor y humanidad que se extienda más allá de nosotros mismos.

  1. Me llamo Norma Yessica, pero mis amigos me llaman y además me gusta “Chiquis”, “Yessi” o “Yess”.
  2. Me guiño el ojo y me mando besos frente al espejo constantemente.
  3. La pandemia me mostró lo frágil que es la vida y me enseñó el verdadero valor del amor. En diciembre de 2020, perdí a mi hermana del corazón, a mi abuelo y a un tío materno, con muy pocos días de diferencia dentro del mismo mes. Este desafío nos puso a prueba profundamente a nivel familiar. Fue, por supuesto, muy duro, pero he venido transitando el duelo desde un profundo amor y, sobre todo, honrando los recuerdos maravillosos.
  4. Jamás he conocido a mi papá biológico. Pero si alguna vez llegas a leer esto, Papá: te envío un amor inmenso y un agradecimiento eterno por este divino regalo de darme la vida, un acuerdo que seguramente hicimos en otra existencia. 
  5. Mi mamá me dio a luz siendo apenas una adolescente de casi 17 años, luchando con todo su ser para traerme al mundo. Mi alma sabía su misión, por eso eligió a una madre con inmensa fortaleza y un corazón lleno de bondad. ¡Te amo, mamá, mi eterna luz! 
  6. Mi papá del corazón entró en mi vida cuando tenía apenas un año, y aunque nuestra relación fue muy difícil durante muchos años, ambos fuimos sanando y transformándonos. Abordamos temas muy dolorosos, y gracias a ese proceso, hoy tenemos la relación sólida y hermosa que compartimos. Estoy convencida de que teníamos cuentas pendientes de otras vidas, y qué alegría saber que en esta hemos logrado sanarlas. ¡Te amo, Papá, mi gran maestro!
  7. Aunque nadie me inculcó el amor por el ejercicio, ahora es una parte esencial de mi vida. Despertar 5:30 am me brinda una energía única para el día. Créeme, ¡es posible adquirir buenos hábitos!
  8. Cuanto más aprendo, más consciente soy de lo mucho que me falta por descubrir.  Cada vez que aprendo algo nuevo, siento que hay un mundo entero por descubrir y me impulsa a seguir explorando y aprendiendo. Como dice la famosa frase, “cuanto más sé, más me doy cuenta de lo poco que sé.”
  9. ¡Soy acumuladora! Pero no te preocupes, no me refiero a objetos, sino a conocimientos y experiencias. Durante casi dos décadas, he invertido gran parte de mis recursos en formaciones y entrenamientos de desarrollo personal alrededor del mundo, aprendiendo de las figuras más inspiradoras en este campo. Cada nueva experiencia y cada primer encuentro me llena de entusiasmo, porque disfruto coleccionando momentos que expanden mi vida, mi visión del mundo, y sobre todo, me permiten ayudar a tantas personas como sea posible.
  10. A los 19 años, una resaca me hizo darme cuenta de que el alcohol no es lo mío, por lo que no suelo beber. Sin embargo, en esos viajes o comidas que tanto disfruto, ocasionalmente disfruto de una copa de vino o un delicioso vermouth.
  11. Aunque disfruto profundamente de la práctica y enseñanza de la meditación y la atención plena (mindfulness), hay días en los que no me siento conectada, me invade la nostalgia o la falta de creatividad, y no lo hago. Y está bien, porque esos momentos también forman parte de ser humano y hay que abrazarlos con amor.
  12. Encuentro alegría en los pequeños gestos de bondad. Si veo un escarabajo de espaldas, lo devuelvo con cuidado al jardín. Si algo me recuerda a alguien, se lo regalo sin importar la ocasión. A veces, mientras camino, compro algo para un desconocido o comparto con quienes creo que lo necesitan en ese momento. No lo hago por reconocimiento, sino porque creo que los pequeños actos de bondad pueden generar grandes cambios.
  13. Una de mis aventuras más recordadas fue en Andorra, a punto de irme a descansar, mi teléfono sonó con una notificación “su vuelo desde Madrid despega en 24 hrs”. ¡Había confundido las fechas por una semana! Estuve a punto de comprar otro boleto, pero el costo era altísimo. Comencé una carrera contra reloj para llegar a Madrid. El chico de la recepción consiguió, con gran dificultad debido a la hora y las costumbres locales, un taxi exprés para llevarme a la estación del AVE. Pero en el camino, al cruzar la frontera con Francia, la guardia me detuvo porque no tenía el sello de entrada ya que había llegado en auto. Después de minutos de tensión explicando mi situación, finalmente me dejaron continuar. Afortunadamente, llegué justo a tiempo para abordar. A pesar del estrés de esa noche, algo más positivo resaltó: el cielo estrellado más impresionante que he visto en mi vida. Una belleza inesperada en medio del caos.

Cuando comencé a asumir roles de liderazgo, mi enfoque era impositivo, basado en la exigencia más que en la conciliación, reflejando más lo que me enseñaron que lo que realmente sentía en mi interior.

 

Sin embargo, el constante aprendizaje y la expansión de mi consciencia me fueron mostrando que existen formas mucho más efectivas de realmente liderar y relacionarse con los demás. A medida que fui ganando conocimiento y experiencia, comencé a transformar no solo mi estilo de liderazgo, sino también mis logros, mis relaciones y muchas otras áreas de mi vida.

 

Reconozco que no me siento orgullosa de esas etapas pasadas, pero valoro mucho más la versión en la que me he convertido. Es un recordatorio constante de que, aunque no podemos cambiar el pasado, siempre podemos elegir crecer y evolucionar hacia una versión más consciente, amorosa y auténtica de nosotros mismos.

 

Al alejarnos de la creencia de que la rigidez es la mejor manera de hacer las cosas, descubrimos que es posible lograr mucho más con mayor humanidad y menos imposición. Sé que algunos colaboradores me recordarán como alguien rígida o coercitiva, mientras que otros lo harán desde el amor. A todos ellos, les agradezco por haber sido mis maestros en este camino de transformación.